EL POETA HABLA POR TELÉFONO CON EL AMOR

  
Tu voz rególa duda de mi pecho
en la dulce cabina de madera.
Por el sur de mis pies fue primavera,
y al norte de mi frente flor de helecho.

  Pino de luz por el espacio estrecho
cantó sin alborada y sementera
y mi llanto prendió por vez primera
coronas de esperanza por el techo.

  Dulce y lejana voz por mí vertida,
dulce y lejana voz por mí gustada,
lejana y dulce voz amortecida.

  Lejana como oscura corza herida,
dulce como un sollozo en la nevada.
¡Lejana y dulce en tuétano metida!



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artes Gráficas | Bibliofília | Antonio Rubiales | Otros libros | Enlaces | Sonetos del amor oscuro | Inicio