SONETO GONGORINO EN QUE EL POETA MANDA A SU AMOR UNA PALOMA

  
Este pichón del Turia que te mando
de dulces ojos y de blanca pluma
sobre laurel de Grecia vierte y suma
llama lenta de amor do estoy parando.

  Su cándida virtud, su cuello blando
en limo doble de caliente espuma
con un temblor de escarcha, perla y bruma
la ausencia de tu boca está marcando.

  Pasa la mano sobre su blancura
y verás que nevada melodía
esparce en copos sobre tu hermosura.

  Así mi corazón de noche y día,
preso en la cárcel del amor oscura,
llora sin verte su melancolía.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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